El tema que voy a abordar es trascendental en la actualidad para el Ecuador, ya que los refugiados constituyen una realidad latente en el país. La población ecuatoriana se preocupa por la presencia de colombianos por la competencia en opciones laborales y el incremento de la inseguridad ciudadana.
En total, Ecuador según datos de la Cancillería ha recibido entre el 2000 y el 2006, alrededor de 50.000 solicitudes de refugio, y sólo han sido aceptadas cerca de 14.000.La migración ha dado pie a mucha presión sobre las comunidades fronterizas de escasos recursos y ha avivado los temores en cuanto a que el conflicto colombiano se está desbordando hacia regiones que anteriormente eran pacíficas.
A las empresas no les conviene tener trabajadores ecuatorianos ya que tienen que cumplir con las leyes, y por esta razón buscan obreros colombianos, a los cuales no les amparan las leyes, se conforman con bajos salarios para ellos el cambio de pesos a dólares se hace un incremento notorio a sus ingresos; por otra parte se les hace difícil encontrar un trabajo estable y sobretodo digno donde no sufran ningún tipo de explotación.
Los colombianos refugiados prefieren permanecen en la invisibilidad en centros urbanos marginales, con mala calidad en los servicios públicos, deficiente calidad de vida, insalubridad e inseguridad y de alta vulnerabilidad, tienen bajos ingresos; aceptan menos pago que los ecuatorianos y muchos de sus niños, niñas y jóvenes no estudian ni trabajan, lo que los hace más vulnerables a situaciones de abuso, drogas, delincuencia y prostitución. Son por estas razones que se los estigmatiza dentro de la sociedad como personas de riesgo gente indeseable y aún más como una amenaza laboral.
Es urgente visualizar la magnitud del refugio colombiano, en Ecuador a fin de reconocer la necesidad de una respuesta más intensa frente a este fenómeno.
Proponiendo políticas que aseguren una estabilidad laboral para los refugiados de manera que no sean considerados como una amenaza laboral. Es importante evitar la difusión de ideas que estigmatizan y criminalizan a la población refugiada colombiana, pues esto solo logra incentivar el ambiente de rechazo que ya existe en Ecuador, menoscabando aún más los derechos de la población refugiada.